lunes, 11 de septiembre de 2017

Flor Marchita

Siembra la luna cada gajo de alma,
cuando sus lamentos tajan lo oscuro
y le quitan a la noche la calma.

Ni un sueño inmaduro perfiguro
rondando las sombras de su almohada
que el insomnio cubrió con su cianuro.

Y si alza al cielorraso una mirada,
que estando acompañada es solitaria,
ya de pétalos, mi cama, está colmada.

¡Mi propio descanso, por ella, daría!
Mientras tanto, como marchita una flor,
así mi alma desojada se vería,
cada noche, lo que dure su dolor.

10.Sept.2017
R. M. L. Avena