martes, 15 de enero de 2019

Experimentación2



   Alicia se acercó en puntas de pie al Rey Rojo, este dormía profundamente y, sumido en ese pesado –tan pesado que parecía que soñaban con gigantes (como los que le había leído, antes de caer por la madriguera del conejo –el cual no había vuelto a ver después de que se lo cruzara en los jardines de la reina, donde se llevaba a cabo el partido de criquet -con flamencos y puercoespines-, y amenazaran con cortarle la cabeza- y encontrarse con ese maravilloso mundo, en un cuento de hadas, su hermana) grandes como castillos- sueño, roncaba.