R. M. L. Avena
"Narrar es tejer un hilo inconsútil que resiste a la secante interposición de la muerte y engendra contra ésta la duración." (José Ángel Velente, en "La narración como supervivencia")
martes, 3 de noviembre de 2015
Frankenstein
El hombre, presa de una monstruosa baja autoestima, decidió matar a todos aquellos que se habían atrevido a juzgarlo. Tomó un arma y con un solo disparo, les dio fin.
lunes, 28 de septiembre de 2015
Soneto II
J. I. C.
¡Qué paciencia me tenía, usted! Cuando
el alma a tropezones, por la boca
me salía y le exigía, cual loca,
que me quiera y no me vaya
cambiando.
¡Qué paciencia me tenía, usted! Cuando
la vida se volaba y me era poca
y ciega a lo que este anhelo
provoca,
otra vez, a cumplir lo iba
apurando.
Entonces, poco entendía yo su amor,
que lucía pensado y calculado,
pero era, del sol más brillante, el
calor.
Usted que todo me lo ha enseñado,
ignorará que ha pintado de color
mi alma por haberme, sin prisa,
amado.
28.Sept.2015
R. M. L. Avena
martes, 8 de septiembre de 2015
Nostalgia
La sirena comenzó a sonar.
El eco de una voz artificial de
mujer, que anunciaba la inminencia de un desastre, retumbó por toda la central.
Esa voz, ese anuncio, se abrió paso por las vibraciones del aire, perforó su
cráneo y sacudió su cerebro con la fuerza de un proyectil. Sin demora, corrió a
las plataformas, directo a la número 55, abrió la escotilla y abordó su nave
que la esperaba a punto para cualquier despegue.
Todavía aturdida, oía la sirena
sonar en la cabina, aunque hacía rato que esta se había apagado. Las voces de
su madre pidiendo que la ayudara con la mesa, los gritos de sus hermanos, su
padre imponiendo orden, se mezclaban en su cabeza junto con la de su jefe que
le ordenaba que abortara el despegue y regresara a la estación.
Golpeó con fuerza el panel de
control. De la rabia, apretaba con fuerza los dientes. Al instante, se modificó
la trayectoria, se abrieron algunos compartimentos y se rayó la pantalla. ¿Qué
estaba haciendo? Iba a romper la nave. Los dientes le dolían, aflojó la
mandíbula y reconfiguró la trayectoria.
Una luz roja en el panel de control
parpadeaba incesantemente. En la pared, un sistema de video-llamadas había sido
arrancado, los cables colgaban como tripas; los micrófonos habían sido
inutilizados; la navegación automática, bloqueada y pasada al viejo sistema
manual.
El tiempo la endiablaba. No importaba
cuánto accionara los propulsores, la velocidad no era suficiente. No iba a
llegar. Los minutos se estiraban… se aletargaban terriblemente, se le escurrían
entre los dedos. Maldecía la ilusión que distorsionaba el tiempo y lo hacía
avanzar más lento, como si los minutos mismos decidieran retrasarse y estirar
unos dedos sierpes a la nave, que trataba de escaparse y no lo lograba,
anclándola a su propia velocidad. Aún así, insistía en presionar botones, jalar
palancas y producir de ese modo, un nuevo impulso que la llevara más rápido y
más lejos.
A pesar de que la distancia con la
Colonia se reducía, sentía que tras de sí iba dejándolo todo. Ese viaje no
hacía más que imponer un olvido tajante. Así era como por última vez pensaba en
las caminatas nocturnas bajo las lunas, en los sabores de helado que detestaba,
en las tardes naranjas en casa de sus abuelos, en las peleas con sus hermanos, en
sus primeras lecciones de vuelo en aeronave, en los años de academia, en sus
deberes como piloto, en sus nuevos reclutas, en lo encerrada que había sido su
vida en la colonia y lo feliz que se había sentido cuando la habían transferido
a la Tierra…
Aún en aquella lejanía, una onda que
se expandió por la oscuridad del espacio alcanzó la nave y la hizo temblar.
La muchacha recibió la turbulencia
petrificada frente a los controles. No se sentó ni se ajustó el cinturón de
seguridad como habría hecho en cualquier otra situación, o como les enseñaba a
sus reclutas que se debía hacer. Caían cosas de los estantes y rodaban por el
suelo, pero para sus oídos, eran los cuadros de la casa de su infancia y los
libros de hojas amarillas en la biblioteca de su pieza los que caían y se trisaban
en sus pensamientos.
A esa altura del viaje, mientras
duraba la sacudida que la onda expansiva había dejado, la Colonia ya habría
sido consumida por el fuego incandescente del impacto y junto con ella, todos
sus habitantes también.
La nave se estabilizó y ella cayó de
rodillas en el suelo, con la mirada perdida. Entonces todo el sistema de
navegación y las luces se apagaron, lo único que permaneció encendido fue la
parpadeante lucecita roja en el panel de control. Alguien dijo, desde algún
micrófono perdido en la estructura metálica, que se habían visto obligados a
inutilizar los generadores del cohete y que este vagaría a la deriva en la
espesura hasta que un transbordador especial la rescatara, de acuerdo a las
coordenadas que se habían enviado automáticamente antes de la desconexión.
Ella veía caer las lágrimas en el
reflejo de su casco. Cada gota que resbalaba por su cuello era una nueva
resolución que la poseía. Arrancó con furia las mangueras de aire de su traje.
La relatividad del tiempo ahora la favorecía y le otorgaba horas vacuas antes
de que la vinieran a buscar. ¿Qué era de ella sin una Colonia de la cual huir?
Mientras tanto, le anunciaban que su licencia
había sido removida y que no podría volver a ejercer como piloto hasta que se
llevaran a cabo los procedimientos judiciales correspondientes. Después de eso,
la voz calló y por fin, todo en la nave se silenció.
Sept. 2015
R. M. L. Avena
Endless Love, de Two Mix
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Ponyo (Patrón)
Hola lectores inexistentes..no se ofendan por esta denominación, de este lado de la PC me cuesta creer en lo que no veo. Hoy traigo para ustedes el patrón de un personaje simpatiquísimo de Ghibli...<<simpatiquísimo>> como adjetivo es demasiado banal, mejor diré, un personaje escamoso, marítimo y sirenístico: Ponyo. Para quienes no lo conocen, es una sirenita que aparece en la película del mismo nombre que el personaje, del genial estudio de animación Ghibli. Yo la recomiendo, como recomendaría todo lo que Hayao Miyazaki hace. Este Ponyo fue un encargo que me hizo, hace bastante, mi hermana, pero que la facultad retuvo en las agujas y no lo dejó salir un buen tiempo y hoy por fin terminé.
Materiales:
- Aguja de crochet 0000
- Lana semigruesa beige, blanca, naranja, creo que con alrededor de 50 g cada una es suficiente.
- Aguja Lanera
- (Tijera, un ganchito auxiliar para marcar el punto que inicia la vuelta)
- Vellón, cantidad necesaria para relleno.
- Pañolenci rojo y un poquito de blanco y negro.
- Centímetro.
- Pegamento (ejemplo, unipox)
Referencias:
p: punto
pb: punto bajo
a: aumento
d: disminución
Como hacerlo:
Cabeza
Con color beige:- Hacer un anillo mágico de 6 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 12 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 2 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- En cada punto, un punto bajo. Quedan 24 p.
- Repetir vuelta 5. Quedan 24 p.
- Repetir vuelta 5. Quedan 24 p.
- Repetir vuelta 5. Quedan 24 p.
- * 2 pb, 1 d *. Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 1 pb, 1d *. Repetir de * a *. Quedan 12 p.
- Se rellena con el vellón. Hacer 6 disminuciones y cerrar los puntos.
Cuerpo
Comenzar con color de lana beige:
- Hacer un anillo mágico de 5 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 10 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 15 p.
- En cada punto, un punto bajo. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- Cambiar a color blanco. Hacer * 1 pb, 1d *. Repetir de * a *. Quedan 10 p.
- Rellenar. Hacer 5 d y cerrar los puntos.
Bombacha x2
Con color blanco:
- Hacer un anillo mágico de 5 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 10 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 15 p.
- En cada punto, un punto bajo. Quedan 15 p.
- Hacer * 1 pb, 1d *. Repetir de * a *. Quedan 10 p.
- Rellenar y cerrar el tejido sin disminuir.
Brazos x2
Con color beige nuevamente:
- Hacer un anillo mágico de 4 p.
- En cada punto, un punto bajo. Quedan 4 p.
- Repetir vuelta 2. Quedan 4 p.
- Repetir vuelta 2. Quedan 4 p. Cerrar.
Piecitos x2
Con color beige nuevamente:
- Hacer un anillo mágico de 4 p.
- En cada punto, un punto bajo. Quedan 4 p.
- Repetir vuelta 2. Quedan 4 p. Cerrar.
Armado
Para el pelo, se cortan tiras de unos 6 o 7 cm de lana naranja y se van atando, con ayuda de la aguja de crochet, a la cabeza. Se cubre toda una mitad, dejando espacio para el rostro. No se debe cubrir la base donde se va a coser al cuerpo y pueden dejar además, 1,5 cm de distancia desde la base a la última hilera de pelo naranja. Al finalizar, cortar cada hebra de lana a gusto, aproximadamente 2 cm de largo. Yo lo hice a ojo para que no quedaran todos iguales porque su pelo me da la idea de algo irregular, no normalizado. No coser la cabeza todavía.
A continuación, se cosen los dos circulitos de la bombacha a la zona blanca del cuerpito hacía abajo y juntas, como muestra la imagen.
Luego, coser los dos bracitos a los lados del cuerpo y las piernitas a las bombachitas.
Para los ojos, yo hice dos ovalitos blancos y les pegué en el centro dos circulitos negros de pañolenci, ambos los ubiqué donde mas me gustaban en el rostro, lo marque con alfileres y los pequé con pegamento.
Para la ropita, se requieren tres medidas: Alto (se toma desde el comienzo del cuerpo hasta la mitad de la bombachita), ancho de hombro (contorno de la zona superior del cuerpito, por encima de los bracitos) y el ancho de la bombacha (contorno de la parte mas ancha de la bombacha). Las medidas "Ancho" se dividen por la mitad. Con estas medidas se arma un trapecio isóceles en papel, a modo de molde (recomiendo agregar 5 cm de ancho al mismo, en consideración de la costura, yo no lo hice y por eso quedó como ajustado). Recortar luego, en el pañolenci rojo, dos de estos trapecios usando el molde y coserlos para el vestidito. Luego ponerlo sobre el cuerpo y coser la cabeza.
Extra!!!! Le agregué una boquita, para que vean como queda:
viernes, 14 de agosto de 2015
Delirium Tremens
Hace un tiempo, participé en una convocatoria llamada "Tu relato ilustrado" a cargo de PRELUDIO14, que es una publicación periódica realizada por un grupo de jovenes ilustradores -alumnos de Diseño Gráfico- que buscan difundir el talento de los nuevos artistas.
La convocatoria consistía en la selección de 10 relatos que luego serían ilustrados y publicados en una suerte de revista digital. La consigna para poder participar era escribir un relato de hasta 300 palabras (es decir, un microrelato) con el tema de la <<Libertad>>.
Un tema muy interesante...pase al menos dos semanas pensando sobre qué escribir ya que estaba decidida a participar. Busqué definiciones de la palabra Libertad y sus distintas connotaciones. En ese tiempo estaba haciendo un seminario sobre literatura lúdica potencial y estaba muy tentada a relacionar la libertad con las normas y constricciones inspirada en los locos Oulipianos, sin embargo, quedaban dos días para el cierre de la convocatoria y yo aún no sabia como desarrollar mis ideas. Finalmente, en un frénesí del alma, mientras lavaba platos y escuchaba música a todo volumen, me vino a la mente la idea perfecta, que bueno... no tuvo nada que ver con leyes ni reglas de juego.
Dejo aquí el enlace a la antología para que puedan disfrutarla:
Relatos ilustrados, 1ra edición
La convocatoria consistía en la selección de 10 relatos que luego serían ilustrados y publicados en una suerte de revista digital. La consigna para poder participar era escribir un relato de hasta 300 palabras (es decir, un microrelato) con el tema de la <<Libertad>>.
Un tema muy interesante...pase al menos dos semanas pensando sobre qué escribir ya que estaba decidida a participar. Busqué definiciones de la palabra Libertad y sus distintas connotaciones. En ese tiempo estaba haciendo un seminario sobre literatura lúdica potencial y estaba muy tentada a relacionar la libertad con las normas y constricciones inspirada en los locos Oulipianos, sin embargo, quedaban dos días para el cierre de la convocatoria y yo aún no sabia como desarrollar mis ideas. Finalmente, en un frénesí del alma, mientras lavaba platos y escuchaba música a todo volumen, me vino a la mente la idea perfecta, que bueno... no tuvo nada que ver con leyes ni reglas de juego.
Dejo aquí el enlace a la antología para que puedan disfrutarla:
Relatos ilustrados, 1ra edición

martes, 21 de julio de 2015
Oddish (Patrón)
Hola al lector -en estos momentos inexistente- de mi blog, ha sido el día del amigo ayer (20.Jul), me junté con mis amigas el día anterior y la pasé muy muy bien. Comento esto porque...simplemente para contar algo, en realidad estoy muy deprimida, hasta el punto de que me dan ganas de llorar a cada ratito..lo sé, i know, je sais.. soy una llorona. ¿Causas? no no no.. no voy a hablar de causas, disculpen. No quiero hacerlo. Sepan sin embargo, que me es más fácil hablar a un lector que no existe..aunque en mi mente este individio invisible me juzga igual, evidentemente a mi cerebro le importa un pepino que no sea real.
Bueno, si bien la lógica indicaría que el próximo Pokemon sería el Electrode (y así también lo hubiese querido yo), la verdad es que no ha sido así, por eso hoy traigo para ustedes otro que me pareció mucho más divertido de hacer: el oddish.
En realidad, este fue el primer Pokemon que hice o que empecé a hacer pero por cuestiones técnicas (no tenía color verde apropiado y no había aprendido todavía a hacer una hoja a crochet), no lo terminé sino hasta hoy.
El color verde que finalmente usé lo compré en Tierra de temblores ya que, en la ciudad de Monte frío (donde me quedo cuando estudio), no había podido ir a comprarlo y justo se dieron una serie de condiciones que me obligaron a hacerlo allí. Esto significa que era la única marca que tenían, así que me salió más caro que si lo hubiese comprado en Monte frío y, a pesar de ser de mayor calidad, es dura para trabajar y es más gruesa de lo normal. En resumen: No me gusta nada, pero tiene un color lindo.
Materiales:
- Aguja de crochet 0000
- Lana semigruesa azul.
- Lana semigruesa verde
- Aguja Lanera
- (Tijera, un ganchito auxiliar para marcar el punto que inicia la vuelta)
- Vellón, cantidad necesaria para relleno.
- Un poquito de pañolenci blanco, rojo y bordó.
Referencias:
p: punto
pb: punto bajo
a: aumento
d: disminución
Como hacerlo:
Cuerpo
Con lana azul:- Hacer un anillo mágico de 6 puntos.
- En cada punto, 1 a. Quedan 12 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 2 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 3 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- En cada punto, 1 pb. Quedan 30 p.
- Repetir vuelta 6. Quedan 30 p.
- Repetir vuelta 6. Quedan 30 p.
- Repetir vuelta 6. Quedan 30 p.
- * 3 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 2 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 1 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 12 p.
- Rellenar. En cada punto, 1 d. Quedan 6 p.
- Se cierran los puntos.
Patitas (x2)
- Hacer un anillo mágico de 4 p.
- En cada punto, 1 a. Quedan 8 p.
- En cada punto, 1 pb. Quedan 8 p.
- Repetir vuelta 3. Quedan 8 p.
- * 2 pb, 1 d *. Repetir de * a *. Quedan 6 p.
- En cada punto, 1 pb. Quedan 6 p.
- Repetir vuelta 6. Quedan 6 p.
- Rellenar. En cada punto, 1 d. Quedan 3 p.
- Cerrar.
Hojas
Seguir el siguiente patrón*, con color verde, cuatro veces:
Y para la hoja más grande del medio**, el siguiente, una vez:
Estas son las referencias:
Finalmente, hacer dos círculos pequeños con pañolenci rojo y dos aun mas pequeños con blanco, colocar el blanco sobre el rojo en la esquina derecha superior para formar los ojitos. Recortar una boquita con pañolenci bordó. Coser todas las partes al cuerpito y pegar los ojos y la boca.
*El patrón al que se refiere no es mio, lo encotré en internet. Yo le hice algunas modificaciones de acuerdo a lo que necesitaba.
** La verdadera versión de la hojita es la segunda, originalmente iba a usar esa para las cuatro más cortas e iba a agregarle puntos vareta para la hoja del medio más larga, pero como la lana verde era mas gruesa de lo normal decidí reducirla y dejar la segunda para la larga, como pueden ver. Aclaro esto porque si hay alguien por ahí que encontró este patrón y quiere hacerlo, tal vez las hojitas resultantes le sean mas pequeñas que las de mi oddish y por eso deba hacerlas más grande.
Eso es todo, allí abajo están los comentarios por si hay incoherencias en mis patrones y me quieren avisar/retar/preguntar/consultar/etc..
viernes, 10 de julio de 2015
Voltrob (Patrón)
- Aguja de crochet 0000
- Lana semigruesa blanca.
- Lana semigruesa roja.
- Aguja Lanera
- (Tijera, un ganchito auxiliar para marcar el punto que inicia la vuelta)
- Vellón, cantidad necesaria para relleno.
- Pañolenci blanco, un poquito y microfibra negra
Referencias:
p: punto
pb: punto bajo
a: aumento
d: disminución
Como hacerlo
Comenzar el tejido con lana roja:
- Hacer un anillo mágico de 6 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 12 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 2 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 3 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- * 4 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 36 p.
- * 5 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 42 p.
- En cada punto, 1 pb. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Cambiar a color blanco. Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- * 5 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 36 p.
- * 4 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- * 3 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 2 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 1 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 12 p.
- Rellenar. En cada punto, 1 d. Quedan 6 p.
- Se cierran los puntos.
Se recortan dos triangulos rectangulos de esquinas redondeadas en el pañolenci blanco con la siguiente medida para los ojos:
Se dibuja un circulo negro como muestra la imagen y se pegan o tejen a la esfera tejida en el lado rojo, sobre la linea que divide los colores, et voilà!
Reto Pokemon!
Como buena Otaku, he decidido afrontar el desafió de tejer Pokemon.
Esto me emociona... andaba yo medio desmotivada con respecto al tejido, hace bastante tiempo que no tejo nada, así que decidí comenzar con este reto ahora, por mi entretenimiento y para no perder la costumbre de tejer. Lo tenía en la mira, ya que he visto a varias tejedoras hacer pokemon, pero me parecía que aún no tenía un nivel suficiente para hacerlo...."¡Al diablo!", me dije, "Poder, se puede. Es cuestión de voluntad." Así que aquí me tienen.
Voy a ponerme algunas reglas en este juego:
- No superarán los 12 cm, aproximadamente.
- Solo serán los 150 Pokemon (o bueno, 151 si se quiere) de la primera edición. Porque es la que más me gusta y a la que le tengo un cariño especial.
- Lo más fiel a la ilustración que mi habilidad me lo permita.
- Tejeré de menor a mayor complejidad de Pokemon según un criterio personal, necesidad o ganas.
- Serán todos patrones originales. Eso ya se podía suponer, pero tenía que decirlo de todos modos porque si lo hago "lo más fiel posible" es probable que se parezca al patrón de alguna otra persona.
Bueno, eso es todo creo, cualquier aclaración extra será informada a medida que realice los patrones...
¡Ah! Sí... como ya dije en otra entrada anterior: Aclaraciones: tejer a dos agujas y crochet, compartiré gratuitamente cada patrón de cada Pokemon. Pueden usarlos y si los comparten, bueno, como se espera de la ética profesional, me mencionan como su autora. Eso es todo.
domingo, 14 de junio de 2015
Chanchito (Patrón)
Hace un tiempo, una amiga me pidió un amigurumi de chancho para regalar, hice mi propio patrón basándome en otros gumis que ya había hecho antes y así fue como me quedó:
Materiales:
Materiales:
- Aguja de crochet 0000
- Lana semigruesa rosa claro, alrededor de 150 g.
- Lana semigruesa rosa oscuro, cantidad necesaria para los de detalles.
- Aguja Lanera
- (Tijera, un ganchito auxiliar para marcar el punto que inicia la vuelta)
- Vellón, cantidad necesaria para relleno.
- Ojos de seguridad/botones/pañolenci negro, blanco y azul, un poquitito, y pegamento para tela.
Referencias:
p: punto
pb: punto bajo
a: aumento
d: disminución
Como hacerlo:
Con lana rosa claro para la cabeza, patitas, bracitos, orejas, y cuerpo:
Cabeza
- Hacer un anillo mágico de 6 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 12 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 2 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 3 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- * 4 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 36 p.
- * 5 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 42 p.
- * 6 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 48 p.
- * 7 pb, 1 d *. Repetir de * a *. Quedan 54 p.
- 1 pb en cada punto. Quedan 54 p.
- Repetir vuelta 10. Quedan 54 p.
- Repetir vuelta 10. Quedan 54 p.
- Repetir vuelta 10. Quedan 54 p.
- Repetir vuelta 10. Quedan 54 p.
- * 7 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 48 p.
- * 6 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 42 p.
- * 5 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 36 p.
- * 4 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- * 3 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 2 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
Se rellena con el vellón. Al principio tiene una forma hexagonal pero una vez rellenado adquiere la forma redonda <3
21. * 1 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 12 p.
22. Hacer 6 disminuciones. Quedan 6 puntos.
21. * 1 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 12 p.
22. Hacer 6 disminuciones. Quedan 6 puntos.
Se cierran los puntos.
Cuerpo
- Hacer un anillo mágico de 6 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 12 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
- * 2 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 3 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- * 4 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 36 p.
- * 5 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 42 p.
- 1 pb en cada punto. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 42 p.
- * 5 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 36 p.
- 1 pb en cada punto. Quedan 36 p.
- * 4 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 30 p.
- * 3 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- * 2 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 18 p.
Se rellena con el vellón.
22. * 1 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 12 p.
23. Hacer 6 disminuciones. Quedan 6 puntos.
22. * 1 pb, 1 d * Repetir de * a *. Quedan 12 p.
23. Hacer 6 disminuciones. Quedan 6 puntos.
Se cierran los puntos.
Brazo (x2)
- Hacer un anillo mágico de 5 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 10 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 15 p.
- En cada punto, un punto bajo. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- Repetir vuelta 4. Quedan 15 p.
- * 1 pb, 1d *. Repetir de * a *. Quedan 10 p.
- En cada p, un pb. Quedan 10 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 10 p.
- Repetir vuelta 8. Quedan 10 p.
Se rellena.
11. Una d en cada punto. Quedan 5 p.
Se cierran los puntos, se cosen con una aguja lanera.
Patitas (x2)
- Hacer un anillo mágico de 5 puntos.
- En cada punto, un aumento. Quedan 10 p.
- * 1 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 15 p.
- * 2 pb, 1 a * Repetir de * a *. Quedan 20 p.
- Tomar solo el lado de adentro del punto. *En cada punto, un punto bajo.* Quedan 20 p.
- Repetir vuelta 5 de * a *. Quedan 20 p.
- Repetir vuelta 5 de * a *. Quedan 20 p.
- * 2 pb, 1 d *. Repetir de * a *. Quedan 15 p.
- * 1 pb, 1d *. Repetir de * a *. Quedan 10 p.
Se rellena.
10. 1 pb en cada punto. Quedan 10 p.
11. 1 pb en cada punto. Quedan 10 p.
Se cierran los puntos cosiéndolos con la aguja lanera. O bien, se puede coser directamente al cuerpo del chancho.
Orejas (x2)
- Hacer un anillo mágico de 4 puntos.
- * 1 pb, 1 a. * Repetir de * a. *. Quedan 6 p.
- * 2 pb, 1 a. * Repetir de * a. *. Quedan 8 p.
- * 3 pb, 1 a. * Repetir de * a. *. Quedan 10 p.
- * 4 pb, 1 a. * Repetir de * a. *. Quedan 12 p.
- * 5 pb, 1 a. * Repetir de * a. *. Quedan 14 p.
- * 6 pb, 1 a. * Repetir de * a. *. Quedan 16 p.
- 1 pb en cada punto. Quedan 16 p.
Coser con aguja lanera.
Hocico
Con lana de color rosa claro:
- Hacer 4 cadenas.
- Tejer 1 pb en cada lado de los puntos de la cadena (rodeando la cadena). Quedan 16 p.
- *1 pb, 1 a. * Repetir de * a *. Quedan 24 p.
- Cambiar a la lana rosa oscuro: Tejer 1 pb en cada p. (sobre el lado de adentro de la cadena)
- 1 pb en cada punto. Cerrar el último punto con punto deslizado.
- Bordar dos lineas con rosa claro a modo de orificios de la nariz. Rellenar un poco y coser a la cabeza.
Cola
Con lana rosa oscuro, desde la zona donde se quiere que este la cola, hacer un punto deslizado. Luego, se hacen 10 cadenas y en cada una, 3 puntos varetas (para la primer vareta se tejen dos cadenas más). Se continúan las varetas hasta la última cadena. Se cierra el punto con punto deslizado en la zona de la cola del chancho y se enrosca la colita con la mano.
Finalmente, se cosen las partes a sus respectivos lados. Recomiendo coser las orejas con una leve curva para que se forme un hueco pequeño en el centro y se inclinen hacia adelante. Para los ojos cortar redondeles de pañolenci color negro, unos mas pequeños en color azul y unos aún mas chicos en color blanco y se pegan uno sobre otro para formar los ojitos. Una vez seco se pegan o cosen a su vez, al tejido por arriba del hocico.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Rabieta de otoño
El día estaba lindo. Era un otoño caluroso, el sol parecía de verano y en la sombra, el aire fresco era muy agradable. Ya se había cansado de llorar. Se había quedado esperando que alguien viniera a buscarla, pero parecía que todos habían pensado que era mejor dejarla correr, dejarla esconderse y dejar que la rabieta se le pasará sola.
Había pasado un rato y ya se estaba aburriendo. Allá en la casa ¿Que estaban haciendo? ¿Empezarían algún juego sin ella? ¿Servirían algún postre? Pero no quería ir todavía. Que rabia tenía. Se puso a juntar hojas secas, mientras pensaba en su hermana, con la que había peleado. Algunas hojas eran más claras y otras más oscuras, algunas eran amarillas otras rojas y muy pocas, todavía verdes. Decidió separarlas por color. Pensó en su papá, que se había puesto del lado de su hermana y la había retado a ella. Enojada, desparramó todo lo que acababa de clasificar. Lo abrazo con furia y lo arrojó al aire.
¡Lluvia de hojas! La mitad de la tierra que guardaban se le había metido en los ojos, pero que hermoso había sido. Quería hacerlo de nuevo. Mientras juntaba todo otra vez, ¿en que pensaba? Ah sí, en la vergüenza que le había dado cuando la retaron frente a todos los primos más grandes y los abuelos. ¡No había necesidad! Encima su madre justo había entrado.. Y vio que algunas hojas tenían formas extrañas. ¡Encontró un corazón! Y Está.. Podría ser cualquier cosa.. Podían ser las alas de un hada. ¡Eso! Construiría un hada. Necesitaba más hojas como vestido, necesitaba palos para el cuerpo..
Pero su madre.. las madres aparecen en el peor momento. Vio que la retaban y también la quiso retar, ¡por cosas que ni siquiera había hecho ese día! Le dieron ganas de llorar de nuevo, pero la pena se esfumo al instante. Había encontrado lo que buscaba. Estos palitos con forma de Y, en vez de formar un hada, podían hacer una casita. Los enterró en el suelo formando un cuadrado imaginario, le puso otros palos encima formando un techo y lo lleno de hojas. El postre, los juegos, no podía ir a ver sí habían empezado. Su construcción recién comenzaba.
Dos horas después, el abuelo cruzaba el patio y la encontraba con el vestido nuevo lleno de tierra, rodeada de hojas y palos y mugre.
-Hola princesa, ¿A qué estás jugando?
- ¡Abuelo, mirá! Hice un barrio ¿Te gusta?
-¿Ya no estás enojada?
Pero la niña no lo escuchaba, con una sonrisa enorme seguía señalando casas y plazas y muchos lugares más hechos de plantas. El abuelo pensó, ojalá a mi también se me olvidaran los problemas como se le olvidan a ella. La tomo de la mano y se la llevo de vuelta a la casa prometiéndole dulces, cuentos y lugares más calentitos para jugar.
R. M. L. Avena
Seven years, de Norah Jones
martes, 31 de marzo de 2015
El grito en el viento
El
frío.
El
frío nunca desaparecía y sin embargo, ellos no podían sentirlo.
Acurrucados
en el fondo de una caverna, aquel grupo pequeño de gente veía crecer entre
ellos la desesperación y el desconsuelo al comprender que eran los últimos
sobrevivientes de su raza, el resultado de la caída de toda una civilización. Millones
de años de avances y retrocesos; de guerras, cultura, tecnología, religión y
sociedad… de historia. Reducidos a polvo y nada. Lo único que les quedaba de su
anterior vida eran ellos mismos y el frío.
Entre
toda esa desesperación y desconsuelo la ira comenzó a alimentarse también y,
dentro de ellos, se expandió como oleadas de calor que aumentaban y disminuían
como el oleaje se acerca y se aleja de la ribera.
Todas
las peleas contenidas, la impotencia de ver caer muertos a familiares y amigos
sin poder reaccionar, y la vergonzosa huida que pudo salvarlos, engendraron el
odio. Ese odio, que no abandonó nunca más sus pensamientos y sus cuerpos,
canalizó en arrebatada ira y fue para algunos la única salida y el único
resguardo que encontraron para su gente.
Entre
todas esas miradas devastadas, ella sobresalía por sus grandes ojos. Su
perspicacia y sensibilidad le habían permitido ver todas estas emociones
encontradas dentro suyo, reflejadas a gran escala en los rostros de todos los
sobrevivientes. La estremecían.
Completamente
sola, merodeaba entre aquellas familias incompletas observando cada cambio que
se producía sin dejar de reconocer en aquellas caras desconocidas a su propia
familia. Imaginarlas en su misma situación o aún peor, no poder imaginarlas
siquiera, la hacían temblar.
En
todo aquel mar de quejas y lamentos, los ojos de ella se detenían solo para
observarlo a él, Iíguish. Aquel muchacho fuerte y jovial que conoció alguna
vez, ahora se quemaba en una ardiente llama de ira.
La
caverna misma era un revoltijo entre caídos e incendiados, unos querían
enterrarse en esas cuevas profundas con sus penas y los otros exigían
levantarse y cobrar venganza.
Escuchó
los gritos. Los sollozos entrecortados se mezclaron con los aullidos rabiosos.
Ellos querían el pago, querían salir a cazar y hacer de sus exterminadores sus
presas. Querían desayunar sangre ese día.
Por
fin, la pelea terminó, ambos creyéronse vencedores, partieron furiosos a la
guerra los unos y se resguardaron temerosos en la cueva los otros. Desde el
fondo, vió a Iíguish entre el tumulto que salía de la caverna muy decidido. Un
remolino de sensaciones se desató en su interior; el miedo, la angustia y su
propio odio se debatieron el puesto principal. En el fondo, ella era una caída,
quería quedarse en lo profundo de la tierra y no volver a la superficie nunca
más. No quería volver a ver al monstruo que la había arrancado de su familia y
de su vida y quería que Iíguish lo deseara tanto como lo deseaba ella. Sin
embargo, Iíguish era de otra madera.
En
la superficie, la tierra absorbía cuanto podía de la escasa luz solar que le
llegaba. Las estepas, peñascos, montañas, valles, todos los accidentes
geográficos eran una uniforme extensión de blanca nieve que nunca había dejado
conocer lo que era la vegetación, y sus bosques, eran de estalagmitas y
estalactitas.
El
silencio allí era total, era el constante silbido del viento que nunca cesaba.
El único movimiento que se percibía era el de la nieve cuando las tormentas,
como a dunas en los desiertos, las acumulaba en nuevos recodos.
Los
depredadores caminaban lentamente por la explanada blanca. Eran torpes, pero no
necesitaban agilidad, les bastaba con su piel metálica y dura, que brillaba con
intensidad y que en vez de romperse, se maleaba; y con sus armas, de tecnología
superior. Hundían sus pesados pies demasiados centímetros en la nieve, apenas
resistían las bajas temperaturas o el viento contrario que siempre abatía como
una constante.
Los
monstruos hablaban. También tenían una lengua, una civilización, un hogar al
cual volver. Estaban cansados, bromeaban sobre lugares mejores para estar en
comparación con ese, sobre brebajes ideales para sentirse mejores y calientes
al instante, o contaban cuanto extrañaban a sus familias y cuantos años de
viaje sideral los separaba de ellas.
Aunque
incomprensible, ellos decían:
“Vamos
muchachos, no podemos dejar ninguno con vida. Ese es todo nuestro trabajo.”
“Este
planeta será nuestro manantial,”, decía otro, “hay tanta agua como para llenar
todos los mares otra vez.”
“También
podría ser nuestro congelador industrial.”
Algunos
rieron sin muchas ganas.
De
este modo transcurría gran parte de su camino, hasta que se vieron obligados a
detenerse.
Varias
siluetas blancuzcas se marcaban en el horizonte, asomando entre las formaciones
rocosas. Buscándolos. Esperándolos. Esta vez, no se confundían con la nieve
gracias a los débiles rayos de un sol que amanecía.
Unas
manos frías se apoyaron en el cuerpo aún caliente. Iíguish, con un último soplo
de sentidos, se dejo tocar, ya sin miedo. Alguien lo dio vuelta y le sacudió la
nieve del rostro. La sangre gris que salía a borbotones de la herida abierta volvía agua la nieve de alrededor.
Abrió
los ojos apenas, los párpados le pesaban como si fuesen cortinas de hierro.
Cuando logró enfocar la vista, la vió, inclinada sobre su rostro, con los ojos
tan abiertos como platos y el rostro tan apacible como si allí no hubiese
ocurrido nada. Se dejó arrastrar por la última oleada que menguaba y volvía a
la mar, por una tranquilidad que solo la certeza de la muerte puede traer, y
agradecido de que fuera ella lo último que vieran sus ojos, susurró algo
inaudible y se desvaneció.
Ella
supo por sus labios que el sonido perdido fue su propio nombre, y al saber,
gruesos goterones cayeron sin detenerse por sus mejillas, descolgados de sus
pestañas, que llegaban a Iíguish vueltos cristal.
Y
el frío, el helado frío que siempre había estado allí, arremetió con furia en
su pecho y caló hasta lo más hondo de su alma como nunca antes lo había hecho.
Alzó
su rostro al cielo y gritó todo su dolor, que había desbordado por fin. Y el
grito, hielo silbante, llegó a los oídos humanos que se acercaban siguiendo
victoriosos el rastro de los incendiados que habían derretido la nieve mientras
caían, pero todo lo que ellos oyeron fue el silencio del viento del lugar.
Marzo.2015
R. M. L. Avena
jueves, 19 de marzo de 2015
Luz y oscuridad
Luz.
Encendió
el fósforo en tan solo un segundo y la claridad se expandió lentamente desde el extremo
carmesí, como dibujada, como coloreada por una mano hábil en una
circunferencia perfecta que alcanzó apenas sus pestañas y rozó levemente la
piel de su cara. Pintó a una de marrón y a la otra de un sonrosado vital.
Índice
y pulgar, juntos, trazaron un nombre en la oscuridad y el fuego residual quedó micrométricos
segundos suspendido en el aire. Siendo ese nombre.
Siendo
todo lo que implicaba ese nombre.
Oscuridad.
Sus
pensamientos la apabullaban. ¿Y si…? Pero no. Algunos cruces casuales y ella
había quedado totalmente prendada de él. Algunas charlas y ya no podía dejar de
ver lo que se había fijado en su retina con tanta fuerza. ¿Y si sentía él lo
mismo cuando se la cruzaba? Pensaba… Pero no. Era imposible. Sentía que era
imposible que alguien se fijase en ella.
Luz.
Otro
fósforo raspó veloz el borde de la caja.
El
reflejo de la luz era el mismo que sus ojos. No iba a pensar nada más… Su
corazón latía sin pausa y no podía dormir. Las sensaciones eran placenteras.
Ahora solo veía la llama azul como fascinada, pululaba en el vacío oscuro de la
habitación, retenida por un trozo de madera. ¿Y si la dejaba volar?
Oscuridad.
Sopló
fuerte el cerillo antes de que se consumiera el palito y alcanzara sus dedos.
Se sentía tonta. Recordaba la última vez que habían hablado y las cosas que le
había dicho. Eran pocas, pero suficientes como para avergonzarse de ellas.
No
había colores, no había vida, no había verdad en tanta oscuridad, pero podía
sentir el calor asentarse en sus mejillas y la angustia aplastar su pecho con
tanta intensidad, que casi podía creer que realmente estaba el mundo allí, detrás
del manto negro.
Luz.
Su
vista se aclimataba de nuevo a la vida y todas aquellas sensaciones se perdían
como si nunca hubiesen existido. Apenas podía recordarlas. Ahora pensaba ¿Volveré
a verlo mañana?
Su
hermana se removió en la cama de al lado y ante el temor de despertarla, sopló
con todo su entusiasmo y se entregó a posibles sueños agradables.
Oscuridad.
El
último fósforo de la noche se apagó. Intermitente,
como su corazón.
Marzo 2015
R. M. L. Avena
miércoles, 28 de enero de 2015
El auto volador
-No es justo, yo
también quiero subirme…
-No seas tonto. Vos
vas a comer helado con nosotros y ellos no.
Fue tomado de la
mano y arrastrado con toda la gente adulta mientras no dejaba de mirar a su
hermano mayor que iba a remontar el cielo con su padre en un reluciente y nuevo
auto volador. Sin poder soportarlo más, se soltó de la mano de su madre y
corrió detrás de la estela plateada que había dejado el vehículo al desplazarse
por la pista, dejando a su madre atrás muy asustada chillando su nombre y a
todas las otras personas sorprendidas.
El auto volador rozó
el suelo antes de elevarse majestuosamente. Él lo alcanzo en ese momento y
estiró sus dedos hacia la cabina. Su madre paralizada de miedo no dejaba de
llorar, corrieron todos los demás detrás de él hasta que el vapor plateado
impidió la visión y ya no se animaron a acercarse más. Las turbinas succionaron
el aire a su alrededor e impusieron un sonoro silencio, los gritos dejaron de
escucharse solo un momento.
Mientras desaparecía
aquella niebla y el silencio real aparecía, un lastimero grito de la madre
llamando a su hijo sonó a verdadera injusticia en el aire. Nadie se atrevía a
voltear para verla llorar desesperada y gemir un nombre. Cuando se disolvió en
el aire todo el vapor, alzaron la vista y vieron solo el vehículo alejarse pequeño
entre nubes algodonosas y la pista completamente vacía.
R. M. L. Avena
martes, 27 de enero de 2015
El nido
El hombre se miraba en su reflejo
y se encontraba igual que el día anterior, eso pudo apreciar, sin embargo no se
sentía igual. Había entrado al baño y se había puesto frente al espejo porque
tenía la idea absurda de buscar las siete diferencias, como en los juegos del
mismo nombre, pero el único resultado era que no había siete diferencias, ni
siquiera una sola, y aquel descubrimiento lo abrumaba sobremanera.
Aunque la persona que lo miraba
era aquel que él hubiese visto ayer y con quien se sentía uno, ahora no podía
más que molestarse al sentirse otro y verse exactamente igual. Se apartó
irritado y confuso del espejo.
Durante el resto del día, este
hombre evitó todo objeto en el que se viese reflejado, mientras en su interior
aquello que lo molestaba crecía a pasos agigantados y teñían sus acciones y
palabras de oscuras hipocresías, pues todavía se desenvolvía como el que era
ayer.
Esa misma noche, cuando intentaba
dormir, sentía como en su interior se revolvía y se agitaba algo que había
llegado a su máximo tamaño, incubado con emociones nunca antes sentidas, el
hombre se estremecía y agitaba a su vez entre las sábanas. Aquello que naciera
esa mañana, despertó y desde su interior lo devoró.
A la mañana siguiente, todos,
hasta el indiferente espejo que usara alguna vez para descubrir sus emociones,
ahora notaban algo diferente de lo que era él, solo que… ya no era él.
Fin
R. M. L. Avena
Sept.2012 - Ene.2015
Sept.2012 - Ene.2015
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