Crujen las hojas
secas, amarillas
Rojas, marrones,
naranjas del árbol
Cuando las pisa la
silla de ruedas.
¿Cuántos años sin que
las cubra el sol?
La delgadez que
alguna vez fue vigor
Le ha cedido a sus
brotes el control.
Y yo ¿Qué puedo hacer
con el sabor
Que amarga mi boca y
corazón?
Lo inexorable es mi
único opositor.
Cuando está el otoño,
el sol pierde el calor
Y las decisiones se
toman con brío.
Dice ella, “Tanto sin
ver este color”
Y yo sonrío,
solamente sonrío.
Marzo.2017
R. M. L. Avena
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