sábado, 1 de noviembre de 2014

Soneto I

J. I. C.

El Amor, que esta hora nos trae prestos
a consumirnos, lumbre licenciosa
que ambos corazones enredar osa,
en un momento, así cautivas a estos.

Y al otro, llévanos, igual de prestos,
incendio en vela, fría a calurosa,
y almas, en agradable querer, posa.
Dulce sueño yace ahora en sus gestos,

pero antes de completo entregársele,
suelta en mis ojos tierno mirar luengo
desde donde veo a Amor fugársele.

De modo que ni lápiz ni rima tengo,
si ni musa hay que intente atrevérsele,
sin verso, de esos ojos, no me vengo.

R. M. L. Avena

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