miércoles, 5 de noviembre de 2014

¡Sorpresas matutinas!


Esta mañana cuando desperté, me llevé una sorpresa enorme al encontrarme con que las semillas que planté hace unas semanas, habían brotado.

¡Soy la orgullosa madre adoptiva de dos hermosas plantitas de girasoles!

Me puso tan feliz esto, que si me dijeran, al darme más semillas, "Estas habichuelas son mágicas, plántalas y verás crecer algo maravilloso", lo creería sin dudarlo.

No pienso en las plantas como un simple adorno para el hogar. Son seres vivos. Creo que deben cuidarse y respetarse tanto como se cuida y se respeta a un animal y a una persona.

No tengo el don de los dedos verdes como tiene mi mamá, pero voy a esmerarme mucho por cuidar adecuadamente a todas las plantas que pasen por mis manos. Aprender a hacerlo es dificil, de las mas tristes maneras para mis plantitas aprendí a no olvidarme de regarlas, a no regarlas demasiado, a no dejarlas en el sol, a no dejarlas en la sombra, a no dejarlas afuera en noches de invierno, a no ponerlas donde puedan caerse y a no dejarlas al alcance de las mascotas; pero a pesar de todo el trabajo que conlleva hacerse cargo de una planta desde su nacimiento, no hay nada más gratificante que verla crecer y volverse fuerte y grande.



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