sábado, 12 de noviembre de 2016

11/ Nov/ 2016 - Charla de bufet

Me divertí.


Cuento 6 -"Charla de bufet"


Al otro lado del mar de café, Tadeo.

Cuando ella se acercaba la taza a la nariz, parecía que algún velero podría navegar hasta la gran isla Tadeo que se asomaba en el horizonte de porcelana. Los tripulantes pequeñitos treparían por la barba y definitivamente, construirían sus hogares en la vegetación que crece en su cabeza. Les costaría llegar a la cima, escalando la empinada nariz, o adentrándose en la cavernosa oreja…

-¿Qué vamos a hacer el sábado, al final? ¿Pensaste? –le dijo, luego de dejar el diario a un costado de su taza.

-Emm humm… –le contestó Constanza, y miró por la ventana a la gente que pasaba por la vereda, evadiendo su mirada crítica, mientras daba pequeños sorbos a su café.

-No pensaste. –Tadeo ladeó su cabeza y todos sus pequeñitos habitantes cayeron al vacío.

-No se me ocurre…

Ese sábado, era su cumpleaños. Tadeo quería ayudarla a preparar algo con sus otros amigos, porque ella nunca se lo festejaba, lo dejaba pasar como si se tratara de un día más y eso a él le molestaba.

-Podríamos juntarnos en un restaurante a cenar…

-Sí, sí, me encanta.

-O si no, yo había pensado en pedir unas pizzas, juntarnos en la casa de alguno y...

-Sí, me gusta también.

-Pero, ¿Cuál querés más?

-Ah… Ahí no sé, no me puedo decidir.

Tadeo se sacó los lentes para limpiarlos, recién comenzaba el día y ya se sentía agotado. Ella era la persona más indecisa del mundo entero…o bueno, de Buenos Aires entero, no había por qué exagerar tanto. Constanza sonrió a la mesa, le gustaba como le quedaba la camisa del traje a Tadeo, era muy guapo… se preguntaba por qué no podían ir ambos solos a cenar y ya. Eso realmente le gustaría más, pero no se animaba a pedírselo.

Tadeo comenzó a mirar el reloj de pulsera. Ya casi era esa hora, el momento en el que él se iría a su oficina y ella a la suya y el tiempo de desayuno acabaría.

-Bueno, -dijo, para ganar un poco de tiempo –Todavía no sé qué tema voy a elegir para mi nuevo cuento. Ya no queda mucho para la entrega… ¿Se te ocurre alguna idea? –Tadeo se acercó mucho a ella, tanto que hizo que se quedara tiesa, aguantando la respiración, y le dijo:

-Te conozco bien. Dejá de distraerte, pensá que vamos a hacer y avísame. Tenés hasta las 16. Si no te has decidido para entonces, voy a decidir por vos.

-¿Por qué hasta esa hora?

-Me tengo que ir… -dijó, agarró su portafolios, se acomodó la manga de la camisa bajo el saco y dejo la plata correspondiente a su café con medialunas. –Pagá por mí, que voy tarde.

-Bueno pero ¡Esperá! ¡Es poco tiempo!

Pero Tadeo ya iba saliendo del local, así que Constanza se quedó mirando pensativa y tal vez, un poco triste, un poco aburrida, un poco decepcionada, un poco indecisa, ¡En fin! Con ese sentimiento un poco complejo que a veces no sabemos definir, se quedó mirando los restos del mar de café en el fondo de la taza. Un diminuto sobreviviente naufragaba en una miga de medialunas y alzaba sus brazos para pedir ayuda, cuando un golpe en el ventanal la hizo dar un brinco en el asiento.

Tadeo le golpeaba la ventana y le hacía señas. Ella pudo entender claramente que le decía, en ese lenguaje que se da solo entre amigos, “A las 16 salgo de la oficina y paso a buscarte.” Y partió corriendo a subirse a un taxi que lo estaba esperando un poco más lejos.

El hombrecito quedó a la deriva en el mar, o era Constanza misma la que había quedado a la deriva. Con las mejillas encendidas, tomó una servilleta, de esas que no sirven para limpiar nada, y se puso a escribir con una lapicera que siempre llevaba en el bolso.

-¿Me trae otro café, –le tocó el hombro a una camarera que justo pasaba por su lado -por favor?

 Si se decidiría o no, vería después, pero ese día, sería otro día que llegaría un poco tarde a la oficina.

FIN


R. M. L. Avena

1 comentario:

  1. Sensacional! Me encantó! Lo más bello de conocerte, es que puedo leerte en tu profundidad hasta el alma y me da orgullo que lo hagas... Al fin, tu eres el reflejo de lo que me gustaría ver en mi. Tendrás mucha suerte en este "oficio de escritora". TMTQM

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