Restricción: Empezar por el final.
Cuento 4: "¿Gusta un té?"
Cuento 4: "¿Gusta un té?"
Sir John Campbell murió en las circunstancias más
extraordinarias. Ese día, se encontraba en una reunión de amigos con su esposa
cuando, sin previo aviso, se desplomó como una viga vieja sobre la alfombra
persa de la Sra. Tomson. Todos en la sala se voltearon estupefactos a verlo
cuando sintieron el ruido amortiguado de su cuerpo sobre el tejido Kasham. La Sra.
Campbell se llevó las manos al pecho y la Sra. Tomson, se desmayó.
-Conserven la calma. –Dijo el Sr. Tomson con
su carrasposa voz, dejando cuidadosamente sobre un plato chino, la tartaleta
interrumpida que esperaba retomar poco después. Tocó una campanilla y al
instante apareció en el salón su jefe de mayordomos y dos jóvenes muchachas de
la servidumbre. Mientras el dueño de casa daba unas instrucciones muy claras a
sus empleados, Sir John convulsionaba y manchaba de espuma y sangre el lujoso
tejido, hecho que habría provocado otro desmayo de la Sra. Tomson, si esta
hubiese estado consciente.
Media hora después del desafortunado evento, la
policía de Scotland Yard ya estaba encima del cadáver y la anfitriona era
abanicada por varios invitados en un diván. El detective a cargo, Georges
Phillips, luego de identificar la causa de la muerte como envenenamiento,
decidió que lo más conveniente era realizar un interrogatorio a la concurrencia
en el mismo recinto y, disponiendo de una habitación finamente decorada de la
casa, decidieron comenzar por la esposa del fallecido.
-¿Por qué alguien querría envenenar a mi esposo? –Dijo
la Sra. Campbell sollozando, -Él era muy querido por todos. Ayudó a mucha
gente. Nadie en esta habitación le deseaba el mal, estoy segura de eso, ya que
todos los aquí presentes son amigos suyos… eran, eran amigos suyos. –Un
torrente de lágrimas impidió a la señora Campbell seguir hablando.
-Está bien, señora. ¿Puede decirnos que ha hecho su
esposo momentos antes de su muerte?
La mujer se quedó unos momentos pensativa. –Bueno…
Antes de…de… eso. Estaban sirviendo el té en el salón, sirvieron a todos menos
al señor Campbell, pues yo traía para él un té de anís que le había preparado, ya
que desde temprano padecía unos molestos cólicos y se hallaba… usted entenderá,
muy indispuesto. Tanto así que, ¡Pobre! Casi no pudo probar bocado en el
almuerzo, ¡Y con lo mucho que a él le gustaba el pavo relleno! Bueno, por
fortuna nadie lo notó, y pudo distraerse bastante con la charla del señor Mersey,
yo en cambio, procuré mantener alejado de él los aperitivos que pudieran
tentarlo. Siempre velo por su salud, ya que tiene un estómago muy delicado… ¡Tenía!
¡Díos! Lo tenía…
-Esto es extraño, ¿Dice usted que estuvo pendiente
de todo lo que su esposo comía durante el día?
-Claro que sí. Soy una persona muy dedicada. Justo
antes de venir a la reunión, incluso convencí al señor Campbell de visitar a
nuestro médico familiar. El hombre es el mejor de la región y vive por los
alrededores de la ciudad, estaba segura de que le daría a mi esposo un remedio
apropiado. Sin embargo, se hallara fuera por asuntos de trabajo y no pudo
atendernos. Por fortuna, momentos antes, de camino a su casa, yo había encontrado
una planta de anís silvestre y, recordando una vieja receta familiar contra esos
dolores, recogí sus frutos para preparar el té a mi esposo.
-Espere un momento, Entonces, ¿No compró Anís en el
pueblo?
-No, detective. No hizo falta.
Esa misma noche, Scotland Yard dio por cerrado el caso,
sin interrogar a ningún invitado más aparte de la desafortunada Sra. Campbell,
que confundió la cicuta con una planta de anís y curó a Sir John Campbell de
los cólicos, con la muerte.
FIN
R. M. L. Avena
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N. de la A.: Nuevamente creo haberme precipitado con el final. ¿Un párrafo de final? ¿UNO solo? ¿Acaso enloquecí? Mi peor enemigo es querer quitarme las cosas de encima rápido, sin duda.
jajajaja muy bueno, me encantan este tipo de historias
ResponderEliminarjaja Gracias por el optimismo :D
EliminarY por eso jamas hay que dejar que la esposa le cocine a uno
EliminarNo ese tipo de esposas
EliminarFinales rápidos! Me gusta... no se pierde mucho tiempo. Me sorprende tu conocimiento sobre tejido de alfombras... Me gustó el misterio. Cicuta y anis son plantas parecidas? Lo verificaste? TMTQM.
ResponderEliminarBueno, es fácil ser un erudito con Google. Naturalmente, la cicuta es confundida con anís, perejil e incluso zanahoria. Muchas gracias, aunque yo no estoy conforme con el final..
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