Hoy esta boca no me pertenece,
no canta mis penas sino
las de ella.
Cada palabra en mi lengua
florece,
y dice: “La noche apenas
empieza,
yo he soñado despierta
con dormir
y he cerrado mis ojos
con tristeza
en vano. Mis lagrimas
he soltado
y estas piernas, como
tierra seca,
agrietadas, con ellas
he mojado.
El tiempo me escuece en
la eterna espera,
el olvido me aterra más
que morir.
Nunca más será mi vida
como era.”
Le he prestado mi voz
y mí hablar,
y ahora que me los ha
devuelto,
me ha quedado agrio el
paladar.
23.Oct.2017
R. M. L. Avena
No hay comentarios:
Publicar un comentario