Restricción: Comenzar por el final.
Cuento 3: "Amor no correspondido"
Cuando el muchacho vio la rosa, vio la oportunidad.
“Es hermosa”
le dijo, “como tú” y se la dio.
Un pétalo cayó cuando la chica la aceptó,
ruborizada. Ambos, retomaron el sendero que los había llevado hasta ese jardín
de rosas silvestres, vueltos novios. Creyéndose los únicos afortunados de haber
hallado semejante lugar, planeaban volver en un año como símbolo de su amor.
Mientras caminaban y el muchacho lisonjeaba al oído
a la chica, pétalo tras pétalo iba desprendiéndose de la rosa, como si aquella
no hubiese florecido encantadora esa misma noche, ni hubiesen sus raíces
abrazado el suelo con desesperación, al atardecer.
Cada pétalo, como una lágrima, era vertido al
sendero como si marcara el camino que, antes que ellos, alguien más había
recorrido.
El viento que susurraba fresco entre los abedules y
pinos, soplaba y parecía decir “..necia… nadie te puede oír…”, pero los recientes
novios, que estaban inmersos en íntima charla, no se percataban de que el
ambiente cambiaba con cada paso que daban. Y cuando estaban a punto de cruzar
la última línea de árboles y llegar al pueblo decoroso, el muchacho dejó atrás
la duda, la envolvió entre sus brazos y delicadamente, la besó.
Arrepentida, la que antes había deseado con toda su
alma parecerse a esa jovencita enamorada y había rogado que un poco de magia la
cambiara, hizo sangrar con un último esfuerzo, el dedo sonrosado.
“Ay”, se quejó la chica.
“¿Qué ocurre?”, el muchacho se apresuró a tomarla de
la mano.
“Me pinché con una espina.” Un hilito de sangre
corrió por su dedo y calló a la tierra seca.
“Pero…¿Qué pasa con esta rosa?” dijo él, mirándola sorprendido.
“Oh, Díos… mira como está la rosa que me has dado,
lo siento.”
“No te preocupes, no ha sido tu culpa”, le dijo, le quitó la flor de la mano y la arrojó a la orilla del camino. “Te daré otra mejor”
Y así, mientras los novios se perdían entre las casas, la
rosa, en un suspiro, se marchitó.
FIN
R. M. L. Avena
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N. del A.: Vease "La rosa silvestre", en poesía.
Ro.. Revisa el verbo "calló". Calló es de callar y si es de caer es "cayó"... Y sigamos escribiendo. TMTQM
ResponderEliminarEs verdad o.o, gracias, ahí lo arreglo.
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